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Do Zombies Dream of Undead Sheep?

En su intento de sobrevivir a la amenaza de los “disidentes” zombis, los protagonistas de la película “Juan de los muertos” (Guión y dirección de Alejandro Brugués) intentan una aproximación al estudio del comportamiento zombi. Han descubierto que los zombis siempre tienen hambre, que comerán cualquier cosa que esté viva, y los clasifican en “liebres” y “tortugas”. Aunque las primeras características no les resultan sorprendentes, al fin y al cabo están en Cuba y sobrevivieron al “periodo especial”, el por qué unos son lentos y otros rápidos es algo de lo que no tienen la menor idea.

k10305La lectura de Do Zombies Dream of Undead Sheep? A Neuroscientific View of the Zombie Brain (Timothy VerstynenBradley Voytek les habría servido de ayuda para comprender que, dependiendo de lo que la infección, o lo que sea, tarde en presentarse, el tiempo en el que un muerto pasa a un estado de no muerto, determinará los daños neuronales que afecten al cerebelo. Así, explica Bradley Voytek, en la película 28 días la transformación en zombi es inmediata, por lo que no hay tiempo para que el daño neuronal se extienda. Por el contrario, en el clásico La noche de los muertos vivientes o en la serie walking dead el tránsito a la no muerte va desde años  a  unos minutos, tiempo suficiente para que la descomposición o la falta de oxígeno afecte al funcionamiento del cerebelo y por lo tanto haya un déficit en el control de la conducta motora. (Entrevista a Bradley Voytek en Rethink Science. World Science Festival)

¿Realmente sueñan los zombis con ovejas no-muertas, de la misma manera que los androides soñaban con ovejas eléctricas?. Los estudios “experimentales” muestran que los zombies tienen desórdenes importantes en su memoria especial y vivencial. Este tipo de memoria se consolida durante el sueño, por lo que ver a un zombi golpear una y otra vez la misma pared y ser incapaces de salir de un pasillo, sería una prueba de que los zombies, si no duermen, al menos si tienen alterados los ciclos del sueño. Bueno, salvo los zombis cubanos, que si dormían

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Timothy Verstynen es profesor asistente en el Department of Psychology and the Center for the Neural Basis of Cognition en Carnegie Mellon University. Bradley Voytek es profesor asistente del Computational Cognitive Science and Neuroscience en la University of California, San Diego. Ambos pertenecen al Zombie Research Society. Su libro es  es una aproximación didáctica y entretenida al funcionamiento del cerebro y a cuestiones clásicas de la neurociencia, que se enmarca dentro de la tradición por el estudio del zombismo que ya vimos en Zombie Science: Zombie Institute for Theoretical Studies dependiente del Zombie Institute for Theoretical Studies.

 

Introducción  (pdf)

Indice del libro

LIST OF FIGURES vii
PRELUDE SACRIFICES NOT MADE IN VAIN ix
INTRODUCTION
CHAPTER 1 GRAY’S (UNDEAD) ANATOMY 7
CHAPTER 2 DO ZOMBIES DREAM OF UNDEAD SHEEP? 27
CHAPTER 3 THE NEURAL CORRELATES OF LUMBERING 49
CHAPTER 4 HUNGRY, ANGRY, AND STUPID IS NO WAY TO GO THROUGH UNLIFE 66
CHAPTER 5 THERE’S NO CRYING IN THE ZOMBIE APOCALYPSE! 90
CHAPTER 6 TONGUE-TIED AND TWISTED 104
CHAPTER 7 DISENGAGEMENT DEFICIT OF THE DEAD 131
CHAPTER 8 WHOSE UNDEAD FACE IS THIS, ANYWAY? 149
CHAPTER 9 HOW AM I NOT MYSELF? 166
CHAPTER 10 ETERNAL SUNSHINE OF THE UNDEAD MIND 179
CHAPTER 11 FIGHTING THE ZOMBIE APOCALYPSE . . . WITH SCIENCE! 202
ACKNOWLEDGMENTS 231
GLOSSARY 233
INDEX 251

Entradas en el blog Sobre Zombis:

 

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TS-19

En el último capítulo de la serie The Walking Dead, los protagonistas que van quedando consiguen llegar al Centro de Control y Prevención de Enfermedades. El centro está bajo la supervisión del doctor Edwin Jenner, que con la ayuda del sujeto experimental TS-19 intenta encontrar una cura a la enfermedad.

Cuando, tras una buena borrachera, los supervivientes demandan respuestas al doctor Jenner, este les muestra un video de una imagen del cerebro de TS-19 en el que se muestran las lesiones que sufre el sujeto tras haberse infectado, y como después de haber muerto el sujeto resucita, por poco tiempo gracias a la bala que le atraviesa el cráneo, y puede observarse de nuevo la actividad cerebral del nuevo zombi.

Actividad cerebral de TS-19

La conclusión del doctor Jenner es que la actividad cerebral está reducida al cerebelo, encargado de integrar funciones motoras y sensitivas muy básicas, y eso explicaría la falta de conciencia característica de los zombis (como vimos en la entrada anterior de este blog).

La verdad es que el doctor Jenner, probablemente por la falta de tiempo (hay que recordar que él remató al zombi), no pudo realizar un estudio más completo del sujeto TS-19. Por suerte, el Dr. Steven C. Scholzman del centro de Psychiatry at Harvard Medical School ha podido realizar estudios más completos a partir del análisis del cerebro de distintos sujetos experimentales, o de lo que quedaba de ellos.

Una característica peculiar de los zombis es su incapacidad para planificar conductas, de ahí que se pasen el día deambulando a la espera de alimento. Este comportamiento es debido a los daños que la infección ha provocado en su lóbulo frontal. Sin embargo, dado que disponen de cierta habilidad para percatarse de la presencia de seres vivos en su entorno, quizá las conexiones entre el lóbulo frontal y el tálamo no estén del todo dañadas.

Su deficiencia motora (son muy cansinos, pero por suerte bastante lentos y torpes) se debe a una disfunción del cerebelo y de los ganglios basales responsables estos últimos de controlar los movimientos automáticos.

La especial agresividad que muestran se debe a daños en la corteza anterior cingular. Esta zona regula las conexiones entre la amígdala y el lóbulo frontal, de ahí que el cerebro de un zombie esté dirigido fundamentalmente por la actividad de la amígdala y su comportamiento se limite a la satisfacción de emociones básicas, fundamentalmente comer. Su continuo deseo de comer está motivado por daños severos en el hipotálamo, lo que les provoca un “síndrome de déficit de recompensa”.

El diagnóstico del doctor Schlozman es Ataxic Neurodegenerative Satiety Deficiency Syndrome (ANSD)

Título que acredita mis conocimientos en zombilogía. Firmado por la Reina de Inglaterra

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¿Puede un zombie romper una puerta con un ladrillo?

Estrenan en televisión la serie “The Walking Dead” basada en el cómic escrito por Robert Kirkman y dibujado por Tony Moore. En una escena, homenaje a la película “la noche de los muertos vivientes”, en la que unos zombis atacan una galería comercial, se puede ver a uno de ellos golpear la puerta de cristal blindado con un ladrillo. Si los guionistas de la serie hubiesen leído algo de filosofía, sabrían que, si bien romper una puerta a ladrillazos puede ser un buen recurso para explicar cómo se fuerza la entrada de unos almacenes, cuando tratamos con zombis el asunto se vuelve más complejo.

Los zombis han sido un recurso, a modo de experimento mental, con el que algunos filósofos han tratado el tema de la conciencia, la atribución de estados mentales a terceras personas, y de paso, arremeter contra el fisicalismo. (El fisicalismo sostiene que podemos describir y explicar qué son y cómo interactúan los estados mentales – entre sí y con el mundo- en términos exclusivamente físicos.)
Los zombis son los malos ideales en cualquier cómic o serie de ficción. Son lentos, torpes, (uno nunca se imagina cómo han podido morder a tanta gente), no tienen conciencia –ni alma, ya están muertos- y por lo tanto se les puede reventar la cabeza sin que eso nos genere mayores dilemas morales. (En la serie, el posible conflicto se supera rápidamente cuando el protagonista le dispara a una pequeña zombi que camina con un peluche cogido de la mano)

Sin embargo, para que el recurso sea eficaz en filosofía hay que hacer ciertos retoques a esta imagen del zombi. En una galaxia muy lejana, o como les gusta decir a los filósofos, en un mundo posible, existen seres que son idénticos a nosotros en todos los aspectos físicos relevantes. Se comportan como nosotros e incluso hablan. Sin embargo, la característica que define a los zombis es que carecen de conciencia. Los zombis no pueden ser detectados analizando exclusivamente su comportamiento, por lo que no se les podría negar el acceso a los estadios de futbol, la militancia en partidos políticos, o su participación en tertulias televisivas. La existencia o no de los zombis plantea el siguiente dilema. Si tal y como sostienen los fisicalistas, el mundo está formado exclusivamente por entidades físicas y relaciones entre entidades físicas, entonces los estados mentales serán idénticos a los estados neurofísicos del cerebro. O simplemente no hay tales estados mentales y todo es reducible a estados y procesos neuroquímicos. Por lo tanto, podemos dormir tranquilos porque los zombis no existen. Pero de otro lado, si los zombis existen (o son metafísicamente posibles), entonces sí se podría afirmar que existen estados mentales, estados de consciencia, que son independientes de los estados físicos, tal y como sostenía Descartes con su res cogitans, y que por lo tanto, en la medida en la que podemos separar las actividades y procesos físicos de las actividades y procesos mentales, el fisicalismo es falso.

David Chalmers

Los militantes de Zombies Wright Watch, entre los que destaca activamente David Chalmers, sostienen que, aunque la idea de que existan los zombies no es concebible, para acabar con el fisicalismo, el reduccionismo o el eliminativismo, es suficiente con pensar que al menos metafísicamente hablando sí son posibles. Los argumentos que se han presentado para defender la plausibilidad de la existencia de una conciencia independiente de los procesos neurofísicos son muchos y variados. Hay que reconocer que a estas gentes imaginación no les falta, y han imaginado todo tipo de situaciones posibles, muchas de ellas más allá de lo que se le puede pedir a un ejemplo mental.

Para imaginar cómo alguien puede llegar a “convertirse” en un zombi, Ned Block (otro destacado activista pro derechos de los zombis) nos pide que imaginemos una situación en la que a una persona le han sustituido cada una de sus neuronas por diminutos seres que realizan las mismas funciones que las neuronas aunque, evidentemente, mediante procedimientos distintos. Por ejemplo, todas las sinapsis neuronales se han sustituido por toques a los iphone de los diminutos. De esta manera los procesos neuroquímicos que ocurren en el cerebro han sido sustituidos por las peculiares conexiones que mantienen los diminutos entre sí. Dado que lo que hacen los diminutos es idéntico a lo que hacían las neuronas, no hay forma de distinguir a estas personas sin neuronas de aquellas otras que sí tienen. Estas personas, nos dicen Block y David Chalmers no pueden ser consideradas seres conscientes y, en este sentido, su situación sería muy parecida a la de los zombis.
Quizá en otro momento podríamos escribir sobre otros argumentos que se han elaborado contra la amenaza fisicalista, pero ahora veamos que nos dicen algunos filósofos naturalistas (en filosofía de la mente hay que tener mucho cuidado con las etiquetas que les colocas a los filósofos. Una etiqueta equivocada y te envía a sus padrinos).

El principal argumento contra la plausibilidad de los zombis es que está mal diseñado. Recordemos que los zombis tienen un comportamiento idéntico al de las personas con conciencia, y es precisamente su comportamiento social lo que impide que sean zombis. Dennett (La conciencia explicada. 1995) ya advirtió que cualquier acto que requiera una reflexión sobre el mismo acto implica necesariamente estados de conciencia. Los zombis, al entrar en contacto con seres conscientes o con otros zombis, al planificar su conducta, al hablar sobre sus estados internos tendrían que ser seres conscientes.

En una línea de argumentación similar, Patricia Churchland (Brain-Wise. Studies in Neurophilosophy) nos propone imaginar una situación parecida para poder comprobar lo absurdo del planteamiento. Imaginemos un planeta en el que los seres que lo habitan están compuestos de células con sus membranas, núcleo, ADN, estructuras internas y que realizan las mismas funciones que las células de los seres vivos que hay en el planeta Tierra. Lo que diferencia a las células de esta Tierra Gemela de las células de nuestro planeta es que ¡no están realmente vivas! Dado que esto sería una posibilidad lógica, entonces podríamos concluir que la vida es independiente de la biología.
¿Puede entonces un zombi romper una puerta de cristal blindado con un ladrillo? No. Desde una perspectiva dinamicista, la conciencia surge como resultado de la interacción entre el sujeto y su entorno. Seleccionar el objeto con una intención concreta y planificar un curso de acción, requiere necesariamente estados de conciencia. Por lo tanto, el sujeto que está intentando romper la puerta de cristal con un ladrillo no puede ser un zombi ¿Qué puede ser entonces? Debe tratarse de un filósofo tratando de pasar desapercibido entre los zombies y que trata, muy sutilmente, de decirles a los que están en el centro comercial que no le disparen.


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