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El amor, un Desorden Obsesivo Compulsivo

Cuando alguien acampa en tu cabeza

y, con todo, en este trance
en el vuelo quedé falto;
mas el amor fue tan alto,
que le di a la caza alcance
(San Juan de la Cruz)

Mucho se ha escrito, dicho y cantado sobre el amor sin que filósofos, poetas, antropólogos y eruditos varios hayan podido llegar a un acuerdo sobre qué es. A mí me gusta la definición que ofrece la antropóloga Helen Fisher, profesora de del Departamento de Antropología de la Universidad de Rutgers y autora del libro Why Him? Why Her?: Finding Real Love By Understanding Your Personality Typel amor sucede cuando “alguien acampa en tu cabeza”.

La Resonancia Magnética Funcional ha permitido a Fischer obtener imágenes cerebrales de voluntarios/as que se encuentran, según sus testimonios, en diferentes estados amorosos. La idea que se deriva de sus investigaciones es que el amor tiene su comienzo mucho antes de que alguien llegue a instalar su tienda de campaña en nuestra cabeza.

En un primer momento existe en cada uno de nosotros un instinto primario de la búsqueda de placer sexual y de encontrar una pareja. En esta etapa el deseo está ligado a los niveles de tetosterona en sangre. Tanto los hombres como las mujeres tienden a aumentar su actividad sexual cuando aumenta el nivel de tetosterona. Existe un grupo de células del hipotálamo llamado INAH3 (núcleo intersticial del hipotálamo anterior número 3) que está más desarrollado en los cerebros masculinos y que  es responsable de la recaptación de tetosterona.

El nivel de excitación de un sujeto cuando se le muestran imágenes de contenido sexual explícito  muestra un aumento de actividad del córtex cingulado anterior, un área relacionada con la fijación de la atención. El lóbulo frontal juega un papel fundamental tanto en la elaboración de ideas abstractas como en la conducta sexual que manifiestan las personas. Los daños en el lóbulo frontal dan lugar a extraños comportamientos sexuales como la erotomanía, una obsesión delirante que lleva a pensar a las personas que la padecen que otra persona, generalmente alguien famoso, está enamorada de ellos. También Oliver Sacks nos cuenta el caso de Natacha K. que ha sus 87 años, tras reaparecer una infección de espiroquetas de neurosífilis que había permanecido latente durante más de setenta años, empezó a mostrar una conducta desinhibida y según sus propias palabras se encontraba “retozona”.

Las áreas del lóbulo temporal próximas al lóbulo frontal también están involucradas en la función sexual. Lesiones en esta zona  próximas a la amígdala provocan el conocido como síndrome de Kluver-Bucy. En estos casos, el paciente  tiende a llevarse cualquier objeto a la boca o intenta tener relaciones sexuales con cualquier cosa. Una posible causa de este tipo de síndromes es que las lesiones corticales de esta zona impiden que se produzca una inhibición del núcleo ventromedial produciendo una necesidad continua de comer y de mantener relaciones sexuales a toda costa. La incapacidad de discriminar con qué se copula podría estar ligada a la incapacidad para reconocer categorías de objetos, función también localizada en el lóbulo temporal.

Putamen

Putamen

En los trabajos realizados por Bartels y Zeki del University College de Londres («The neural basis of romantic love» NeuroReport, nº 11. 2000) se estudian los correlatos neuronales que existen en el “amor romántico”. En personas a las que se les mostraba el rostro de la persona amada se activaban áreas específicas que no aparecen involucradas en tareas de reconocimiento de rostros. Estas áreas incluían la ínsula, el núcleo caudado, el putamen y el cerebelo, áreas relacionadas con la coordinación de movimientos y sensaciones.

área tegmental ventral

Una réplica de estos trabajos coordinada por Lucy Brown del College of Medicine Albert Einstein detectó que en aquellas personas que se encontraban en una fase primaria del amor, aproximadamente algo más de un año de relación, también registraba una intensa actividad el área tegmental ventral, (VTA)que es un área vinculada a sensaciones de placer que también se activan con el consumo de cocaína y de heroína.

Cuando zarpa, el amor navego a ciegas

En una segunda fase del amor, la que se conoce como amor romántico y se corresponde con lo que se suele entender por “estar enamorado”, los sujetos manifiestan una clara “atracción sexual selectiva”.

Efectivamente Kamela tiene razón, cuando zarpa el amor, navego a ciegas (un mínimo de pudor me impide poner el video). Las características propias de esta fase del amor coinciden con los síntomas de un Desorden Obsesivo Compulsivo (DOC), en el que los sujetos no parecen responder a criterios racionales de comportamiento. Las personas que padecen un DOC tienden a comportarse de manera irracional y con conductas repetitivas. En esta fase de enamoramiento, las personas persiguen de forma obsesiva a la pareja, alteran su comportamiento habitual mostrando insomnio, taquicardias,  (130 pulsaciones por minuto); se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular y se produce también un aumento de los glóbulos rojos. Es común la falta de apetito, la dificultad para mantener la concentración, y lo que puede ser más peligroso, una total idealización de la persona amada que les lleva a tener una representación de la misma totalmente distorsionada.

Las emociones y sensaciones que se producen en esta fase del amor son más fuertes que las que se dan en la primera, al fin y al cabo, dice Fischer, nadie se suicida por un intento fallido de llevar a la cama a otra persona. Lo característico de esta fase romántica del amor es el aumento de placer y de la motivación para estar con la persona amada, y el profundo sentimiento de tristeza que se produce ante su ausencia.

Las sensaciones de euforia que se producen en los primeros periodos de esta fase –el “aquí te pillo y aquí te mato”- están ligadas a la combinación de dos agentes bastante “peligrosos”, la feniletilamina, un compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas, y la dopamina. La dopamina está ligada al placer y a los sistemas de recompensa y motivación del cerebro.

Por cierto, la feniletilamina se encuentra en el chocolate, y esto ha llevado a algunos investigadores a sugerir que el alto consumo de chocolate sería un modo de combatir la abstinencia.

Fundamental en todo este proceso es el papel que juegan la oxitocina y la vasopresina. La oxitocina es segregada por la glándula pituittaria , estimula la contración de útero, lo que viene muy bien para el parto y también para las relaciones sexuales. La vasopresina es un antidiurético y controla el volumen y la presión en la sangre. Esta sustancia es fundamental para el mantenimiento de la memoria y se usa como un estimulador de la cognición. Dado el papel que la vasopresina y la oxitocina juegan tanto en proporcionar una sensación de bienestar como en el reconocimiento, parece normal que estén vinculadas a la fidelidad y al reforzamiento de los lazos amorosos entre los amantes.

Los trabajos realizados por Larry Young de la universidad de Emory con unas familias de topos que muestran conductas muy diferentes con sus parejas y con su prole, han permitido vincular la presencia de vasopresina en las relaciones estables en una pareja. El microtus ochrogaster o topillo de la pradera tiene el comportamiento sexual de Michael Landon en la Casa de la Pradera. Se mantienen monógamos durante su vida e incluso no vuelve a encontrar pareja aunque enviuden. También son colaboradores y se preocupan del mantenimiento de la prole. Por el contrario, sus primos los topillos de la montaña (microtus montanus), mantienen una vida disoluta en lo que respecta a sus relaciones de pareja y no se preocupan de sus descendientes. Al parecer, es la vasopresina la que determina la vida sexual de los topillos. Un gen es responsable de generar el neuroreceptor de la vasopresina, así que aquellos topillos que tienen ese gen fabrican el neuroreceptor en las cantidades apropiadas, y como consecuencia sus portadores son fieles hasta que la muerte los separa. Cuando a una hembra de topillos de la pradera se le inyecta una fuerte dosis de oxitocina establece una relación con el topillo que se encuentre más próximo.

Los trabajos publicados en 2005 (Kosfeld, Heinrischs, Zak, Fischbacher y Fehr«Oxytocin increases trust in humans» . Nature (435) relacionan un incremento en los niveles de oxitocina con la capacidad de las personas para asumir riesgos sociales y el aumento en la confianza interpersonal. Efectivamente, como todos vosotros estáis pensando, esto se puede comercializar. El Enhanced Liquid Trust se vende (desconozco sus efectos) como un “regulador de la atmosfera que nos rodea” con el objeto de mejorar nuestras expectativas de éxito social.

En un trabajo muy similar, la doctora Donatella Marazziti, psiquiatra de la universidad de Piza, buscó parejas que estuviesen enamoradas en un periodo de seis meses, pero que no hubiesen mantenido relaciones sexuales. Misteriosamente encontró a los sujetos experimentales (17 mujeres y 3 hombres) y les midió los niveles de serotonina en sangre. El análisis mostró un nivel de serotonina un 40% más bajo que en las personas que formaban el grupo control, personas que ni estaban enamoradas ni padecían un DOC, de ahí que se pueda afirmar que el amor produce locura, pero sólo temporal.

L is for the way you look at me
O is for the only one I see
V is very, very extraordinary
E is even more than anyone that you adore and

La locura del amor por suerte es temporal, y en un periodo de un año, año y medio, el coctel químico vuelve a los niveles aceptables. No podemos estar toda la vida navegando a ciegas, además es necesario desplazar la atención hacia los resultados del amor, no podemos estar cambiando pañales, dado biberones cada tres horas, lavando ropa y jugando, si tenemos todas nuestras energías y potencialidades dedicadas a los lances amorosos.

La última fase del amor es quizá la más curiosa. En esta fase, se sustituye la pasión por el compañerismo, el afecto y el apoyo mutuo. Arthur Sazbo ha realizado un estudio en el que se afirma que los hombres que se despiden de sus esposas por la mañana con un beso ganan entre un 20% y un 30% más, pierden menos días de trabajo y viven cinco años más.

Aunque también se vincula esta fase con un proceso de autoaceptación. Los trabajos de Lisa DeBruine permitían simular un juego en el que las personas podían compartir su dinero con personas desconocidas a las que sólo les veían las caras a través del ordenador. Lo interesante es que detrás del ordenador no había otras personas. La imagen de los supuestos compañeros era generada por un ordenador a partir de los rasgos de los sujetos experimentales. Las personas sólo compartían su dinero con aquellas imágenes cuyos rasgos eran similares a los suyos.

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Spaun, un cerebro virtual que genera representaciones

No sé si el mundo es voluntad, pero sí que es representación. Aclarar qué es una representación o cómo la mente construye representaciones del mundo es uno de los problemas fundamentales en la Filosofía de la mente, incluso para aquellos que se declaran abiertamente antirrepresentacionalistas.

Chris Eliamisth

Chris Eliamisth

El carácter interdisciplinar de las neurociencias y de la filosofía de la mente o de la neurofilosofía se muestra precisamente cuando se abordan estos problemas. El equipo de investigadores del Centre for Theoretical Neuroscience de la Universidad de Waterloo en Canadá dirigido por Chris Eliasmith acaba de publicar una investigación (Science. 30 Noviembre, 2012 Vol 338) en la que mediante el diseño de un modelo virtual de un cerebro capaz de realizar tareas que requieren del uso de representaciones, se pueden empezar a analizar estas viejas cuestiones desde la nueva perspectiva que ofrece la Neurosemántica.

El modelo virtual de cerebro se llama “Spaun” (Semantic Pointer Architecture Unified Network) y en términos muy generales se presenta como una contribución más al intento de ofrecer una explicación de la conducta humana en términos neurobiológicos. Desde una perspectiva filosófica el proyecto encajaría dentro de una explicación naturalista, de carácter fisicalista, del contenido representacional.

El modelo en cuestión dispone de 2,5 millones de neuronas virtuales y utiliza las herramientas conceptuales y matemáticas que ofrece la Teoría de Sistemas Dinámicos para simular tareas propias de la cognición que integren las restricciones que tienen los sistemas biológicos reales. En definitiva, no se trata de crear un modelo artificial abstracto, sino de diseñar un modelo que explique y simule la actividad que genera un cerebro. Para ello Spaun incorpora en su diseño las estructuras anatómicas del cerebro y los mecanismos de disparo propios de las neuronas.

Spaun es un indicador semántico (semantic pointer) que realiza representaciones en un espacio n-dimensional mediante un método basado en un proceso de compresión y descompresión. En un espacio semántico n-dimensional, como los que se encuentra descritos en los ya clásicos trabajos de Paul y Patricia Churchalnd, una representación es un vector que indica un punto en ese espacio, de manera que, por ejemplo, aquellas representaciones que tengan un significado parecido, ocuparán lugares muy próximos dentro de ese espacio semántico. El significado de una representación vendría dado por su vector de activación correspondiente. Lo que la Teoría de Sistemas Dinámicos (TSD) añade es la posibilidad de estudiar cómo evolucionan los espacios a través del tiempo.

La TSD considera a los agentes cognitivos como un único sistema integrado compuesto por cerebro, cuerpo y entorno. De esta manera los modelos teóricos que se desarrollan pueden ser estudiados teniendo en cuenta las limitaciones que supone tratar con sistemas biológicos reales, superando así los problemas que presentan los modelos estrictamente computacionales o simbólicos presos todavía de un esquema cartesiano que escinde al sujeto de su medio.

Arquitectura funcional de Spaun. Crédito. C. Eliasmith at al. Science (2012)

La descripción de Spaun se hace desde una doble perspectiva. De un lado tenemos la estructura anatómica del modelo. Esta estructura se corresponde con el modelo anatómico que se define a partir del estudio de las áreas cerebrales y de las propiedades específicas de las poblaciones de neuronas. De otro, se dispone de una descripción funcional del modelo que incluye las funciones que puede realizar el sistema y que se corresponden con las áreas anatómicas descritas. Así, por ejemplo, el área visual se estructura en capas jerarquizadas que permiten recibir las señales del entorno y enviarlas a través del sistema representando patrones espaciales. Cada capa recoge las señales que recibe de la capa anterior, las agrupa y las envía al siguiente nivel simulando las funciones de las capas visuales del cerebro, del córtex visual estriado y del córtex visual interior en el que finalmente se produce la representación de objetos complejos.

Credito. C. Eliasmith et al. Science

Funcionalmente Spaun se organiza en cinco subsistemas que incluyen desde un sistema visual capaz de codificar y decodificar entradas de señales hasta un sistema motor de salida que permite dar una respuesta mediante un brazo articulado virtual.

Para comprender como Spaun puede generar una representación hay que entender el funcionamiento de NEF. NEF (Neural Engineering Framework) es una teoría aplicable a sistemas neurobiológicos que permite entender las representaciones como procesos de codificación no lineal y decodificación lineal de disparo de neuronas. Los procesos dinámicos que caracterizan las representaciones son tratados mediante un conjunto de herramientas matemáticas desarrolladas en la década de los 60 para describir el comportamiento de sistemas físicos complejos. La conducta de los sistemas físicos puede ser descrita a partir de ecuaciones diferenciales que se construyen sobre el valor que van tomando un conjunto de variables.

El funcionamiento de la Teoría Control para describir el comportamiento de un sistema físico queda recogido en el siguiente esquema

NEF

NEF (Eliasmith C. , 2009 y (Eliasmith, C. y Anderson, C. H., 2003)

El vector x(t) reúne las variables que describen el estado del sistema a partir de las entradas que recibe en un tiempo dado. Estas entradas se representan mediante el vector u(t) que también se usa para determinar las salidas futuras que el sistema ofrece (vector y(t)). Las matrices B, A, C y D actúan sobre cada uno de los vectores y ayudan a definir la conducta del sistema mediante la función de transferencia que realiza la integral o.

El modelo NEF puede ser modificado para que incorpore aspectos propios de la dinámica interna de las poblaciones de neuronas. La idea central es que un grupo de disparos de neuronas puede representar un vector en un espacio en un tiempo dado y que las conexiones entre un grupo de neuronas pueden computar las funciones de ese vector. Lo realmente interesante de este modelo es que permite entender las representaciones como procesos de codificación y de decodificación transformacionales de señales.

Una descripción naturalizada de las representaciones como esta evita las objeciones que se hacen a las teorías representacionalistas clásicas en las que el contenido de una representación depende de nuestra capacidad para operar proposicionalmente (Fodor), o de la habilidad para manipular símbolos (Teoría Computacional de la Mente).

Lo que hace Spaun es usar los patrones de disparo de las neuronas para implementar las representaciones neuronales que constituyen los indicadores semánticos. El proceso se realiza mediante la compresión y descompresión de señales. Por ejemplo, el número de células del córtex visual decrece desde el córtex visual primario al córtex temporal inferior que constituye la última etapa del sistema visual y se encarga del reconocimiento de objetos (Áreas 20 and 21 de Brodman). El sistema opera comprimiendo las señales que envía desde las capas iniciales a las finales que son descomprimidas cuando llegan al sistema motor y se ejecuta un movimiento. La compresión permite enviar paquetes de señales para que puedan ser manipuladas de un modo más eficiente, lo que facilita la generación de representaciones.

Más vídeos de Spaun resolviendo tareas

La tarea principal de Spaun es el reconocimiento de números o de letras que posteriormente debe copiar mediante un brazo articulado. Estas tareas incluyen el reconocimiento de imágenes, reconocimiento de series mediante su memoria de trabajo, el aprendizaje y otras habilidades que no pueden ejecutar los sistemas artificiales que se basan exclusivamente en modelos de disparos de redes neuronales. Además de copiar y dibujar, Spaun puede pasar con facilidad test de inteligencia (test de Raven) en los que hay que inferir, a partir de unas imágenes previas, la imagen que falta en una serie. (Ejemplo de un test de Raven)

Los resultados de estos test muestran que Spaun no sólo alcanza un nivel de aciertos del 88% frente al 89% de los humanos, sino que es capaz de ofrecer respuestas flexibles como hacen los sistemas biológicos.

Aunque la arquitectura de Spaun está diseñada para responder únicamente al tipo de tareas descritas, el modelo permitirá comprobar la viabilidad de teorías sobre el funcionamiento del cerebro y la posibilidad de que la neurosemántica ofrezca una explicación al problema de la representación, el último refugio del dualismo.

Referencias

  • Churchland, P. S. (1986). Neurophilosophy. Cambridge: MIT Press
  • Churchland, P. M. (1993). A Neurocomputational Perspective. Cambridge: The MIT Press.
  • Churchland, P. M. (1996). The Engine of Reason, the Seat of the Soul. Cambridge, Massachusetts: MIT Press.
  • Eliasmith, C y (varios) (2012) «A large-Scale Model of the Functioning Brain» Science. 30 de noviembre, Vol. 338
  • Eliasmith, C. y Anderson, C. H. (2003). Neural Engineering. Computation, Representation, and Dynamics in Neurobiological Systems. Cambridge: MIT Press.
  • Eliasmith, C. (2009). Neurocomputational Model: Theory, application, philosophical consequences. En J. Bickle, The Oxford Handbook of Philosophy and Neuroscience (págs. 346-370). Oxford: Oxford University Press.
  • van Gelder, T. (1998). The dynamical hypothesis in cognitive science. Behavioral and Brain Sciences (21) , 615-665

¿Puede un zombie romper una puerta con un ladrillo?

Estrenan en televisión la serie “The Walking Dead” basada en el cómic escrito por Robert Kirkman y dibujado por Tony Moore. En una escena, homenaje a la película “la noche de los muertos vivientes”, en la que unos zombis atacan una galería comercial, se puede ver a uno de ellos golpear la puerta de cristal blindado con un ladrillo. Si los guionistas de la serie hubiesen leído algo de filosofía, sabrían que, si bien romper una puerta a ladrillazos puede ser un buen recurso para explicar cómo se fuerza la entrada de unos almacenes, cuando tratamos con zombis el asunto se vuelve más complejo.

Los zombis han sido un recurso, a modo de experimento mental, con el que algunos filósofos han tratado el tema de la conciencia, la atribución de estados mentales a terceras personas, y de paso, arremeter contra el fisicalismo. (El fisicalismo sostiene que podemos describir y explicar qué son y cómo interactúan los estados mentales – entre sí y con el mundo- en términos exclusivamente físicos.)
Los zombis son los malos ideales en cualquier cómic o serie de ficción. Son lentos, torpes, (uno nunca se imagina cómo han podido morder a tanta gente), no tienen conciencia –ni alma, ya están muertos- y por lo tanto se les puede reventar la cabeza sin que eso nos genere mayores dilemas morales. (En la serie, el posible conflicto se supera rápidamente cuando el protagonista le dispara a una pequeña zombi que camina con un peluche cogido de la mano)

Sin embargo, para que el recurso sea eficaz en filosofía hay que hacer ciertos retoques a esta imagen del zombi. En una galaxia muy lejana, o como les gusta decir a los filósofos, en un mundo posible, existen seres que son idénticos a nosotros en todos los aspectos físicos relevantes. Se comportan como nosotros e incluso hablan. Sin embargo, la característica que define a los zombis es que carecen de conciencia. Los zombis no pueden ser detectados analizando exclusivamente su comportamiento, por lo que no se les podría negar el acceso a los estadios de futbol, la militancia en partidos políticos, o su participación en tertulias televisivas. La existencia o no de los zombis plantea el siguiente dilema. Si tal y como sostienen los fisicalistas, el mundo está formado exclusivamente por entidades físicas y relaciones entre entidades físicas, entonces los estados mentales serán idénticos a los estados neurofísicos del cerebro. O simplemente no hay tales estados mentales y todo es reducible a estados y procesos neuroquímicos. Por lo tanto, podemos dormir tranquilos porque los zombis no existen. Pero de otro lado, si los zombis existen (o son metafísicamente posibles), entonces sí se podría afirmar que existen estados mentales, estados de consciencia, que son independientes de los estados físicos, tal y como sostenía Descartes con su res cogitans, y que por lo tanto, en la medida en la que podemos separar las actividades y procesos físicos de las actividades y procesos mentales, el fisicalismo es falso.

David Chalmers

Los militantes de Zombies Wright Watch, entre los que destaca activamente David Chalmers, sostienen que, aunque la idea de que existan los zombies no es concebible, para acabar con el fisicalismo, el reduccionismo o el eliminativismo, es suficiente con pensar que al menos metafísicamente hablando sí son posibles. Los argumentos que se han presentado para defender la plausibilidad de la existencia de una conciencia independiente de los procesos neurofísicos son muchos y variados. Hay que reconocer que a estas gentes imaginación no les falta, y han imaginado todo tipo de situaciones posibles, muchas de ellas más allá de lo que se le puede pedir a un ejemplo mental.

Para imaginar cómo alguien puede llegar a “convertirse” en un zombi, Ned Block (otro destacado activista pro derechos de los zombis) nos pide que imaginemos una situación en la que a una persona le han sustituido cada una de sus neuronas por diminutos seres que realizan las mismas funciones que las neuronas aunque, evidentemente, mediante procedimientos distintos. Por ejemplo, todas las sinapsis neuronales se han sustituido por toques a los iphone de los diminutos. De esta manera los procesos neuroquímicos que ocurren en el cerebro han sido sustituidos por las peculiares conexiones que mantienen los diminutos entre sí. Dado que lo que hacen los diminutos es idéntico a lo que hacían las neuronas, no hay forma de distinguir a estas personas sin neuronas de aquellas otras que sí tienen. Estas personas, nos dicen Block y David Chalmers no pueden ser consideradas seres conscientes y, en este sentido, su situación sería muy parecida a la de los zombis.
Quizá en otro momento podríamos escribir sobre otros argumentos que se han elaborado contra la amenaza fisicalista, pero ahora veamos que nos dicen algunos filósofos naturalistas (en filosofía de la mente hay que tener mucho cuidado con las etiquetas que les colocas a los filósofos. Una etiqueta equivocada y te envía a sus padrinos).

El principal argumento contra la plausibilidad de los zombis es que está mal diseñado. Recordemos que los zombis tienen un comportamiento idéntico al de las personas con conciencia, y es precisamente su comportamiento social lo que impide que sean zombis. Dennett (La conciencia explicada. 1995) ya advirtió que cualquier acto que requiera una reflexión sobre el mismo acto implica necesariamente estados de conciencia. Los zombis, al entrar en contacto con seres conscientes o con otros zombis, al planificar su conducta, al hablar sobre sus estados internos tendrían que ser seres conscientes.

En una línea de argumentación similar, Patricia Churchland (Brain-Wise. Studies in Neurophilosophy) nos propone imaginar una situación parecida para poder comprobar lo absurdo del planteamiento. Imaginemos un planeta en el que los seres que lo habitan están compuestos de células con sus membranas, núcleo, ADN, estructuras internas y que realizan las mismas funciones que las células de los seres vivos que hay en el planeta Tierra. Lo que diferencia a las células de esta Tierra Gemela de las células de nuestro planeta es que ¡no están realmente vivas! Dado que esto sería una posibilidad lógica, entonces podríamos concluir que la vida es independiente de la biología.
¿Puede entonces un zombi romper una puerta de cristal blindado con un ladrillo? No. Desde una perspectiva dinamicista, la conciencia surge como resultado de la interacción entre el sujeto y su entorno. Seleccionar el objeto con una intención concreta y planificar un curso de acción, requiere necesariamente estados de conciencia. Por lo tanto, el sujeto que está intentando romper la puerta de cristal con un ladrillo no puede ser un zombi ¿Qué puede ser entonces? Debe tratarse de un filósofo tratando de pasar desapercibido entre los zombies y que trata, muy sutilmente, de decirles a los que están en el centro comercial que no le disparen.


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