“Idiots, Stupid and Criminal Students”

El análisis de la conducta de los adolescentes ha oscilado entre la comprensión paternalista y el desprecio más absoluto. En la actuación de Les Luthiers “Visita a la universidad de Wildstone”, el guión del documental traduce las palabras que usa el rector para referirse a sus alumnos: “idiots, estupids and criminal students” como “traviesos y pícaros estudiantes”. “A este niño le falta un hervor”; “ ¡ a ver cuándo maduras!” son expresiones que suelen ser utilizadas por los adultos cuando tratan, curiosamente a la vez, de recriminar y de explicar la conducta alocada, pícara, disoluta y en ocasiones idiota, estúpida y criminal de los adolescentes. ¿Es por tanto este un periodo en la vida de las personas que debe ser superado cuanto antes para poder ingresar así en la vida adulta? Una respuesta simple diría que sí, que efectivamente los adolescentes deben superar lo antes posible este estado alterado de su naturaleza para poder centrarse en aquello que realmente tiene importancia y hacerse de este modo unas personas de provecho y con futuro. Sin embargo, los estudios que se han realizado sobre el desarrollo cerebral en adolescentes muestran que esta etapa, con sus locuras e imprudencias, tiene una mayor importancia en el desarrollo de la persona de lo que hasta ahora se pensaba y que, precisamente, alargar el periodo de la adolescencia puede haber sido una respuesta ante los retos que supone la vida adulta.

En el trabajo recientemente publicado de David Dobbs “Beautiful Teenage Brains” (National Geographic, Octubre 2011), se comentan los estudios que se realizaron durante la década de los 90 en el NIH (National Institutes of Health) en adolescentes usando técnicas de imagenería cerebral que permiten conocer la evolución del cerebro desde la etapa infantil a la adulta, pasando por la controvertida adolescencia. El objetivo de estos trabajos era no sólo conocer los cambios anatómicos y neuroquímicos relevantes para explicar la conducta adolescente, si no también encontrar una explicación del papel que juega la adolescencia en la formación de la persona adulta, así como las relaciones, a menudo conflictivas, que se dan entre padres e hijos en esta etapa.

 Lo característico de adolescencia es que el tamaño del cerebro se ha clausurado, sin embargo lo que aumenta significativamente es su “recableado”, esto es, la complejidad de las conexiones entre neuronas que permiten la formación de redes que integran distintas áreas del cerebro. En este proceso tiene un papel fundamental la mielina. La mielina es una sustancia grasienta que recubre los axones de las neuronas y que facilita que los impulsos eléctricos viajen a la velocidad adecuada y lleguen con la sincronización necesaria para que las funciones que son implementadas en la red se realicen de forma eficaz. Se ha detectado que en la etapa comprendida entre los 12 y 25 años la mielinización aumenta significativamente, con lo que se ‘dispara’ la velocidad de conexión entre áreas muy distantes entre sí del cerebro.

En esta etapa de maduración cerebral aumentan también las conexiones del cuerpo calloso, el haz de fibras que unen los dos hemisferios; la complejidad de las conexiones en el córtex frontal y también el hipocampo. Es especialmente interesante las conexiones que se establecen entre el hipocampo y el córtex frontal, esto explicaría el papel que en la adolescencia juega el recuerdo de experiencias pasadas y su integración en la toma de decisiones. Es propio de adolescentes que las experiencias que les suceden, especialmente aquellas relacionadas con la interacción entre iguales y las redes sociales que van tejiendo, se vivan de forma muy intensa, de ahí que integrar las experiencias, las desilusiones y triunfos que se sufren a esta edad jueguen un papel fundamental en la toma de decisiones.

Cuando el desarrollo de una adolescente es normal, el equilibrio entre los impulsos, los deseos y conflictos de todo tipo, se resuelvan normalmente. Sin embargo, el equilibrio es muy inestable y los ajustes se producen de forma chapucera. Al fin y al cabo ya vimos que nuestro cerebro es una monumental chapuza (kluge).

Beatriz Luna, investigadora especializada en la conducta de adolescentes, realizó unos test experimentales sencillos para investigar la capacidad de inhibición de impulsos en adolescentes (Luna, B. y varios (2010)Immaturities in reward processing and its influence on inhibitory control in adolescence. Cereb Cortexl;20(7):1613-29). La tarea es sencilla, en una pantalla, por supuesto a modo de video juego, se le presentan al sujeto unos estímulos visuales. Los monitores les solicitan a los sujetos que intenten evitar dirigir la mirada hacia esos puntos de luz y que se concentren en otras áreas de la pantalla. La monitorización de la actividad cerebral de los sujetos mientras realizan la tarea muestra que a los niños/as a la edad de aproximada de 10 años les cuesta trabajo seguir las instrucciones y suelen sucumbir al impulso de la novedad y la curiosidad por lo prohibido (los estímulos visuales que tienen que tratar de evitar). Es a partir de los 15 años cuando la conducta se asemeja a la de los adultos y consiguen evitar la tentación de mirar al lugar prohibido. Lo realmente interesante es que los adolescentes hacen un uso menor de áreas relacionadas con la planificación y la concentración que los adultos que sí son capaces de utilizar estas áreas de forma automática para realizar la tarea, aunque los resultados mejoran cuando la tarea es recompensada.
Dobbs concluye que la menor utilización de estas áreas explicaría la inconsistencia que es propia en la conducta adolescente. Los adolescentes estarían empezando a aprender cómo usar estas áreas, y es por ello que el estrés, el cansancio o los problemas puedan causar fallos en el recableado de las redes, especialmente las que estarían relacionadas con la planificación de conductas o el análisis de las consecuencias de nuestras acciones.

Los trabajos de Sara-Jayne Blakemore del UCL (Institute Cognitive Neuroscience) apuntan en la misma dirección. Las imágenes tomadas mediante resonancia magnética en jóvenes que hacían un trabajo en el que tenían que planificar una tarea mientras evitaban una labor de distracción mostraron que en el córtex frontal había una gran actividad, aunque siguiendo patrones de trabajo caóticos. La dificultad a distraerse en clase y la facilidad con la que se evaden, especialmente en las clases de filosofía, es algo natural si se piensa que las áreas encargadas de la planificación y concentración están aún en periodo de formación. (Por qué a los adolescentes les cuesta trabajo concentrarse)

[Que fácil es evadirse de las clases ]
Desde una perspectiva evolutiva, la inconsistencia, los repentinos cambios de humor, la imprudencia de los actos de un adolescente, cumpliría una función adaptativa. Los rasgos problemáticos de la conducta adolescente (evitaré poner ejemplos para no delatarme) son fundamentales para la adaptación a un mundo totalmente cambiante y lleno de sorpresas. En definitiva, se trataría del proceso necesario para preparar al adolescente para “abandonar el nido”

Laurence Steinberg, psicólogo especializado en adolescente en la Temple University ha realizado unas investigaciones en las que se valoran los refuerzos sociales que reciben los adolescentes en sus juegos. En los videojuegos que tienen que resolver, la estrategia ganadora es aquella que consigue mantener un equilibrio entre el riesgo y una actitud “más conservadora”. Normalmente los sujetos consiguen resolver bien la tarea aunque hay diferencias entre el nivel de riesgo que algunos están dispuestos a asumir. Sin embargo, la conducta se modifica significativamente cuando hay observadores también adolescentes. En estos casos, el comportamiento es más agresivo y aumenta el riesgo que se normalmente se está dispuesto a asumir.

La verdad es que no se si sería necesario tanto experimento. Cualquiera que ha jugado a baloncesto habrá sufrido los codazos del colega que se sabe observado por alguna chica por la que siente interés, y todos hemos podido ver cómo ese jugador tranquilo, pasador y sacrificado defensor de los intereses de su equipo se vuelve agresivo, egoísta en su juego y un auténtico “idiot, estupid and criminal player”.

Esta conducta muchas veces imprudente y que coloca a los adolescentes ante situaciones de auténtico riesgo, se produce porque evalúan el coste riesgo-recompensa de forma diferente a la de los adultos. En esta etapa la recompensa se valora en mayor medida que las consecuencias de nuestros actos, y esta recompensa es especialmente valorada cuando se trata de una recompensa social. Quizá esto explique la absurda tendencia de colgar en youtube las “hazañas” o los actos, en muchos casos de pésimos gusto, y de alto riesgo, que realizan los jóvenes. Esta tendencia a correr riesgos podría proporcionar una ventaja adaptativa que se concretaría en una mayor capacidad para asumir situaciones novedosas y la toma de decisiones en contextos novedosos.

Dopamina

El aumento de los niveles de dopamina ligados a la recompensa emocional ayuda al fortalecimiento de las redes neuronales que se construyen y al aprendizaje de patrones de conducta. (Pleger B. et al. (2009). Influence of dopaminergically mediated reward on somatosensory decision making. PLoS Biol 7(7) A su vez, un mayor nivel de oxitocina ayudará a mejorar las relaciones sociales. Son los adolescentes los que pueden ofrecer situaciones novedosas y más atractivas que los adultos, de ahí la tendencia a relacionarse entre iguales. Tendencia que se ve acrecentada por la aparición de las redes sociales en internet. El círculo entre redes sociales y sistemas de recompensa social se ha cerrado finalmente.

Por otro lado, y esto es lo novedoso del estudio, una explicación alternativa nos dice que lo que hacen los adolescentes con su extraña conducta es invertir en el futuro. La mayor parte de la vida que le espera a un adolescente cuando pase a su etapa adulta se va a desarrollar entre los que ahora son adolescentes y no en el mundo construido por sus padres/madres. Esto es especialmente evidente en aquellas sociedades abiertas y en continuo cambio frente a las sociedades cerradas y más conservadoras. Conocer a sus iguales y comprender cómo se establecen las relaciones sociales aumentan las posibilidades de éxito.

El difícil papel de los padres. La cultura no crea la adolescencia, este es un fenómeno universal propio de nuestra especie, pero sí la moldea y fija la manera en la que se manifiesta en las distintas tradiciones y también su duración. Es en el seno de una cultura donde los padres tienen que lidiar con sus hijos/as adolescentes. Son estos los momentos de las grandes discusiones en las cocinas de las casas, de las negociaciones interminables para fijar la hora de llegada y la adecuación del vestuario de salida, y donde se pedirán las explicaciones oportunas por unos malos resultados académicos o alguna situación comprometida. Cuando uno ha estado en los dos lados de la trinchera llega a tener un cierto conocimiento de causa, y al parecer los adolescentes, en algún momento de su vida saben que la información y la experiencia que uno ha adquirido pueden serles útiles. Los padres pueden ofrecer algún tipo de guía o de conocimiento sobre cómo funcionan las relaciones sociales y otros grandes enigmas de la juventud. Este es el gran reto, nada fácil por otro lado, porque los adolescentes tienen que considerar que sus padres/madres están capacitados para ofrecer esta información, y los poadres/madres deben ser capaces de dar ese consejo llegado el caso. Y eso en un mundo tan heraclíteo como este es francamente difícil.

La prolongación de la adolescencia puede ser una respuesta evolutiva para adaptarse a un entorno cada vez más confuso y cambiante. La mielinización aporta una mayor velocidad de conexión y firmeza en las redes neuronales que se construyen; sin embargo, dificulta la aparición de nuevas conexiones en los axones, frenando de este modo la plasticidad cerebral. Por ejemplo, las áreas responsables del lenguaje quedan clausuradas a los 13 años. A esta edad se afianza el uso correcto de la lengua, pero con la clausura el precio que se paga es la dificultad para aprender una nueva lengua. La prolongación de la adolescencia, y soportar a adolescentes de 20 años, es la estrategia para conseguir una mayor flexibilidad y una mejor capacidad de adaptación a un medio inseguro y en un continuo proceso de cambio.

Las referencias a este artículo y su acusación de paternalismo no se han tardado. Simon Fischweicher “ The Neurological Excuse for Your Teen’s Idiotic Decisions” ha comentado que el artículo de Dobbs no debe caer en manos de adolescentes para evitar que estos recurran a explicaciones neurobiológicas que les permitan justificar su alocado comportamiento. La verdad es que no me imagino a mi hija diciendo “lo siento papá pero estoy neuroquímicamente programada para sobrevalorar las recompensas sociales, y eso bloquea la acción de mi córtex frontal para evaluar las consecuencias de mis actos, por lo que debes considerar normal que no dedicase el tiempo suficiente a preparar mi examen y si a ir al ‘Oboe’ (pub de moda entre la juventud motrileña). Sinceramente no veo peligro alguno en que los adolescentes lean los trabajos de Dobbs y los demás investigadores especializados en conducta de adolescentes. Es como se prohibiésemos a los hombres casados leer los trabajos en antropología evolutiva o sociobiología sobre la infidelidad, por temor a que los usen como argumentos ante una posible demanda de divorcio. Comprender el funcionamiento de la mente de los adolescentes, si es que esto es posible, puede servir de ayuda a los padres para tratar con sus hijos las posibles situaciones conflictivas a las que se puedan enfrentar, pero también puede ayudar a los jóvenes a comprender aspectos de su comportamiento que les resultan extraños y que aprendan a sopesar si merece la pena correr determinados riesgos.
Wordle: Adolescencia

Acerca de José Luis Fernández Moreno

Profesor de Filosofía (Secundaria). Intereses: Neurofilosofía Ver todas las entradas de José Luis Fernández Moreno

3 responses to ““Idiots, Stupid and Criminal Students”

  • escuelaconcerebroFélix Pardo

    Gracias por este estupendo artículo. Has conseguido que aprenda y me lo pase bien al mismo tiempo. Soy uno de los editores de escuelaconcerebro.org. Nuestro correo es escuelaconcerebro@gmail.com. Nos encantaría establecer alguna clase de colaboración contigo, ya que compartimos intereses y puntos de vista.
    Cordialmente
    Félix Pardo

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    • José Luis Fernández Moreno

      Gracias por tu interés. La verdad es que casi debo pedir disculpas por tener abandonado el blog. La tesis y el comienzo de curso me ocupan más tiempo de lo que quisiera.
      Ya me he subscrito a vuestro blog y también lo incluiré en el blog del departamento de mi instituto. Vuestro blog es muy interesante y los temas que tratáis seguro que nos aportan a mis alumnos/as y a mí buenos momentos de discusión. Espero poder retomar de nuevo las actividades del blog y con vuestro permiso voy a colocar un enlace desde el mío.
      Gracias de nuevo, Me tenéis a vuestra disposición
      José Luis

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      • Félix Pardo

        Gracias a ti por tu cordial respuesta. Por mi parte decirte que leeré tus artículos, todos igualmente interesantes y llenos de sugerencias, y trataré de comentar aquellos que mis conocimientos actuales me permitan hacerlo. Hace tiempo leí en un texto de Ortega que a un filósofo se le reconoce enseguida porque es capaz de hablar de cualquier cosa, improvisando al efecto una teoría o interpretación. En mi opinión, en esta actitud veo más un vicio que una virtud. Y además es una falta de respeto hacia otras disciplinas. Por esto, entre otras muchas cualidades, me gusta tu blog. Porque te centras en una materia (aunque supongo que tienes otros intereses y proyectos) y hablas con propiedad. Tienes una manera muy elegante de conducir la argumentación, sin sacar la navaja como he visto en muchos blogs para buscar protagonismo y público. Y aprecio tu fina ironía. Vaya, que es un verdadero placer leerte y estoy contento de haber encontrado tu sitio, tan afín al mío y al de mis colegas.
        Félix

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